Suly Albiñana es uno de mis
nombres; tengo otros. Prefiero no
revelar mi nombre y edad oficiales,
porque mi yo más auténtico sigue
teniendo cinco años: aquella
personita que empezó a descubrir,
con curiosidad y sorpresa, lo que
realmente era la vida de los adultos.
Desde muy pequeña me apasionó la
lectura y sentí el impulso de escribir.
Para mí, la escritura ha sido siempre,
paradójicamente, una vía de escape
de la realidad y al mismo tiempo una
forma de entrar en mi mundo real,
el interior, donde me encuentro y
converso a solas conmigo misma.