Luisa Daniela Fernández (Málaga,
1991) está en permanente
construcción, con un puñado de
aficiones que transita sin prisas y
sin profundidad aparente.
Descubrió su pasión por la lectura
en la adultez, como tantas otras
cosas importantes de la vida.
Comenzó a escribir microrrelatos,
y uno de ellos fue la semilla de
esta novela. Aquella historia
creció hasta ocupar apenas veinte
páginas y, con el tiempo, terminó
transformándose en una novela.